Y lo sabías.
Lo sabías perfectamente.
No solo era imaginación mía.
No estoy tan loca como para imaginar todo el tiempo cosas que no pueden ser. Porque esas cosas se notan, se sienten.
Y lo sabías.
Y tú también lo notaste.
Pero sé perfectamente que nunca lo dirás, que nunca harás nada para que yo pueda soñar contigo y que aparezcas en otro sitio distinto al de mis fantasías absurdas.
Y lo sabías.
Sabías que actuaríamos así, como si nada pasase.
Sabías que te buscaría fácilmente pero que no me atrevería a hacer nada, que cualquier ficha que moviese sería delatadora.
Y huyes como si nada pasase; pero lo sabes y de vez en cuando en tu mente aparece como un niño jugando al escondite, porque lo sabes.
Y lo sabías.
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