Sí señora! Ese era tu reclamo.
Me gustan sus ojos, sus verdes ojos. Son grandes y vivos. Su
sonrisa, las carcajadas son indiscutibles. Por supuesto, ese humor de la
familia. Y como olvidar los chismes.
Tu fuerza es indiscutible, tu valentía en la vida es
impredecible. Y te agradezco todo, porque a pesar de todas las cosas, siempre
me recibes con una sonrisa y con tu cariño. Es imposible tenerte rencor, porque
por encima de todo eres mi “abu”, mi “ubita”. La mujer más increíble de mi
vida.
Si desgranáramos cada virtud y cada cosa buena que le das a
tu familia, este escrito sería interminable. Espero poder volverte a repetir,
lo maravillosa que eres, pero esta vez a la cara, dándote un abracito y mirándote
a los ojos.
Gracias Abu.
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