lunes, 26 de diciembre de 2016

Abu

Sí señora! Ese era tu reclamo.

Me gustan sus ojos, sus verdes ojos. Son grandes y vivos. Su sonrisa, las carcajadas son indiscutibles. Por supuesto, ese humor de la familia. Y como olvidar los chismes.

Tu fuerza es indiscutible, tu valentía en la vida es impredecible. Y te agradezco todo, porque a pesar de todas las cosas, siempre me recibes con una sonrisa y con tu cariño. Es imposible tenerte rencor, porque por encima de todo eres mi “abu”, mi “ubita”. La mujer más increíble de mi vida.

Si desgranáramos cada virtud y cada cosa buena que le das a tu familia, este escrito sería interminable. Espero poder volverte a repetir, lo maravillosa que eres, pero esta vez a la cara, dándote un abracito y mirándote a los ojos.


Gracias Abu.

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