sábado, 3 de diciembre de 2016

Eso

Y sí.
Nos fijamos en aquello que destaca, en ello que nos llama la atención.
Nos encanta lo 'misterioso', lo profano, lo prohibido. Lo que nos sacia con una sonrisa picara.
Nos vuelve locos ese deseo, ese descontrol que nos muestra, aunque posiblemente por dentro este más controlado que nosotros mismos. A lo mejor somos más prohibidos y caprichosos que aquello en lo que nos fijamos.
Esperamos constantemente respuestas de ello. Nos enloquecemos
Nos obsesionamos, fascinamos de su encanto. Nos convertimos en insaciables sodomitas de su aliento

lunes, 5 de septiembre de 2016

Carpintero

Carpintero de nieve.
Odioso umbral de madera que cortabas en aquella mañana de octubre.
Creías que el viento podría ocultar el serrín de tu musa esculpida.
Pero olvidabas que el otoño no perdona.
Y el ocaso termina cumpliendo sus deudas.

viernes, 8 de abril de 2016

Maldito folio en blanco

Maldito folio en blanco.

Llantos perdidos de hojas despistadas.


Maldito folio en blanco.


Barreras de murmullos con historias inventadas


Maldito folio en blanco.


Entrañas desgarradas y vertidas como estirados.


Maldito folio en blanco.


Verbos impersonales de voces arrinconadas.


Maldito folio en blanco.


Respuestas negativas a multiplicaciones infinitas.


Grises de esperanza y tristezas penetradas.

Caparazones de esmeraldas y hojas despistadas.
Malditas palabras que se escapan en una tarde lluviosa de septiembre.
Malditos grises de esperanza, de tristezas penetradas, de vientos sin rumbo y hojas despintadas.
¿Cómo recuperar lo que creía y seguir creyendo en lo perdido?

sábado, 26 de diciembre de 2015

Fácil ser tú.

Y en este momento absurdo de la noche no hay más que decir.
Podría escribir mil palabras, intentando explicar que te echo de menos, que no soporto sentirme lejos, pero tampoco soporto saber que sigo esperándote, que estoy sola y que solo me quedo yo. Podría escribir historias de efímeros amantes de un atardecer, podría estudiar cada segundo que pase pensando lo que podríamos ser y por supuesto podría despegar en una nave de fantasía con mil sentimientos. Claro que podría hacerlo. Podría culparte de todo: del fracaso, del dolor, de las alegrías, de los llantos, de las ilusiones; podría escapar pensando que todo murió. Y podría pasarme la vida entera así. ¿Qué más da?
Podría odiarte. Podría amarte. Podrías dejarte en cenizas acurrucado en ese cofre violeta de desamor. Nadie diría nada, porque ahí es donde tienes que estar. Lejos, guardado, oculto, enterrado, perdonado, viajante en el olvido, en lo que nunca te dije y en lo que ya sabes pero solo quieres ignorar. Porque es fácil y cómodo quedarse donde estás.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Huyes.

Y lo sabías.
Lo sabías perfectamente.
No solo era imaginación mía.
No estoy tan loca como para imaginar todo el tiempo cosas que no pueden ser. Porque esas cosas se notan, se sienten.
Y lo sabías.
Y tú también lo notaste.
Pero sé perfectamente que nunca lo dirás, que nunca harás nada para que yo pueda soñar contigo y que aparezcas en otro sitio distinto al de mis fantasías absurdas.
Y lo sabías.
Sabías que actuaríamos así, como si nada pasase.
Sabías que te buscaría fácilmente pero que no me atrevería a hacer nada, que cualquier ficha que moviese sería delatadora.
Y huyes como si nada pasase; pero lo sabes y de vez en cuando en tu mente aparece como un niño jugando al escondite, porque lo sabes.
Y lo sabías.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Revólver

Noches consumidas por barriles de cerveza fría.
Tú. Detrás de la barra sosteniendo aquella sonrisa maldita. 
Acostumbrada a hundirte en esa taberna a medio consumir, acostumbrada a cumplidos y hombres que solo esperaban  una sonrisa para conseguirte como trofeo.
Tú. Combinada entre las melodías, balanceando caderas con canciones de medianoche, alimentando suspiros de pequeños Cupidos clavados en copas vacías.
¿Dónde escondías el revolver?
Nadie te contó dónde estaba el mapa con la cruz del pirata. Nadie te dijo que yo te observaba en mi rincón matinal.
Tú. Absurda en ese escenario, atea de fantasmas e ignorante de mis voces.
¿Cuándo pensabas sacarlo?


domingo, 11 de octubre de 2015

¿"Normal"?

A lo mejor sí soy corriente. A lo mejor, lo que intento tapar es mi "normalidad". Es posible que sea más común de lo que intento aparentar. Es probable, que mis miseras reacciones sean otro comportamiento establecido en el ser humano, que soy igual de predecible y analizable que los otros. Puede ser, que ese intento de parecer más misteriosa, más alejada del lo usual sea un intento fallido. Al parecer, está todo pronosticado y marcado, tanto por nuestra cultura, como por nuestra fisionomía. No me puedo salvar de los sentimientos, ni puedo parecer más consciente u objetiva porque soy una más. Porque me hundo en el fango de la sociedad, del planeta, de la gente...
A lo mejor, no puedo escapar de esto que se llama normalidad.

Creo que podría dejar esta entrada así, simplemente diciendo que soy rarisimamente normal y ya está. Aunque también creo que podría completar preguntándome qué es esa normalidad o mejor qué es ser raro. Pero sonaría absurdo y sería rebuscar entre harapos perdidos, entre recortes de explicaciones aparentemente muy profundas y trascendentes, así que por qué seguir algo que no podemos definir, algo que no se puede establecer porque no sabemos nada, no sabemos que es lo normal o que es lo anormal. Porque intentamos ser normales pero a la vez queremos originalidad y rareza, y al final somos tan poco auténticos en nuestro extraño mundo individual que se derrumba cada dos por tres, por eso solo buscamos excusas para alejarnos, aunque sabemos que cuanto más lo hagamos más cerca estamos de parecer pequeñas marionetas en nuestro enigmático mundo.