Silvestres navíos de amor nos encontramos tu y yo.
Violentas palabras de cariño aparecieron sin pedirlo.
Como dos prisioneros de nuestro propio drama nos encontramos por el camino y nadie nos aviso del dolor, nadie nos advirtió del futuro, de las batallas caídas y las guerras perdidas. Nadie nos dijo que esto nos destruiría, que ahogaría aquel pequeño muñeco amante de nuestro corazón.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Sentada en su pupitre como cada mañana
ocultando tristezas que un día la desesperaban.
Silenciosos latidos saltan de su ser y suenan tambores del anochecer
y nace mi ilusión absurda de un noche estrellada que te observa como la Luna espía su alma.
Brisa de fuego que se funde con su piel y dibuja siluetas al amanecer
ocultando tristezas que un día la desesperaban.
Silenciosos latidos saltan de su ser y suenan tambores del anochecer
y nace mi ilusión absurda de un noche estrellada que te observa como la Luna espía su alma.
Brisa de fuego que se funde con su piel y dibuja siluetas al amanecer
lunes, 2 de marzo de 2015
Un año después
Ha pasado un año desde que escribí aquella entrada en la que hablaba de que había caído, en la que había perdido mi cabeza y había conocido eso que mueve la vida y la tierra. Hace un año sabía perfectamente que todo había cambiado en mi, que estaba viviendo algo que podría terminar en felicidad o en una desgracia desgarradora; sabía que se abriría una parte de mi que ya nunca podría cerrar. Y un año después de lanzarme al vació aún sabiendo que podría fallar ese paracaídas que me aseguraron que tendría, sólo puedo decir una cosa: wow.
Vaya onomatopeya más estúpida ¿no? pero qué más puedo decir después sentir que me derrumbaba, después de caer y caer una y otra vez. Ha sido un viaje largo, desastroso y funesto, aunque con muchas cosas que no cambiaría por nada del mundo. Sé perfectamente que he sido ingenua, patosa, arriesgada y soñadora, pero es que si no me arriesgaba nunca sabría si perdería o no. Ha sido un viaje que me ha consumido mucho y quizá el peor al que me he sometido. La mitad de gente que conozco no se adentraría en él, yo de hecho no lo tenía entre mis planes, pero seamos realistas... Las mejores cosas aparecen por casualidad.
Y creo que este pequeño viaje está llegando a su fin, o por lo menos eso es lo que parece, aunque nunca se sabe que te reparara la vida. Sea lo que sea, espero que salga ya el sol, que a pesar de que me ha enseñado mucho este episodio de mi vida, ya es hora de que haya algo más tranquilo.
jueves, 11 de diciembre de 2014
Huir
Creo que he olvidado el sentido.
Creo que he olvidado la pequeña posibilidad de que sí le haga feliz, que se hagan felices, que estén bien.
Creedme es duro pensar que ya no tienes cabida ahí, que todo ya ha terminado, que tienes que seguir adelante y olvidarte de lo que pudo haber sido; creedme que es difícil quedarte con los recuerdos, con los bonitos y tristes recuerdos que no cambiarías por nada en el mundo, obviamente, pero que ya no volverán porque él ha tomado una afligida y apenada decisión.
No es fácil levantarte y ver que lo que soñabas y deseabas está muriendo poco a poco, que lo que te ilusionó desaparece como un fachada de humo.
Intente huir de ese virus asfixiante, ese virus que sabías que recorrería mi cuerpo hasta exprimirlo tan fuerte que olvidaría quién soy, olvidaría su malicia, su encanto mágico, su mirada extraviada y su resultado desgarrador.
Ojalá hubiese podido huir a tiempo.
Creo que he olvidado la pequeña posibilidad de que sí le haga feliz, que se hagan felices, que estén bien.
Creedme es duro pensar que ya no tienes cabida ahí, que todo ya ha terminado, que tienes que seguir adelante y olvidarte de lo que pudo haber sido; creedme que es difícil quedarte con los recuerdos, con los bonitos y tristes recuerdos que no cambiarías por nada en el mundo, obviamente, pero que ya no volverán porque él ha tomado una afligida y apenada decisión.
No es fácil levantarte y ver que lo que soñabas y deseabas está muriendo poco a poco, que lo que te ilusionó desaparece como un fachada de humo.
Intente huir de ese virus asfixiante, ese virus que sabías que recorrería mi cuerpo hasta exprimirlo tan fuerte que olvidaría quién soy, olvidaría su malicia, su encanto mágico, su mirada extraviada y su resultado desgarrador.
Ojalá hubiese podido huir a tiempo.
domingo, 2 de febrero de 2014
¡Estupidez humana!
Y ahí estaba yo, sin decir nada, con la mirada perdida como si hubiese algo en lo que pensar, como si mi vida se redujese a pensar, como si no hubiese nada más que hacer que pensar en simples estupideces de gente inmadura con tristes sentimientos; y consolándome con melancólicas canciones, bueno eso era lo que yo pensaba, estaba convencida de que me ayudarían a pasar tal trago.
Y créeme hace mucho que no tenía esa sensación, hace mucho que no caía en la estupidez humana. Hace tiempo que no me reducía a un mensaje, a un pensamiento o a una palabra. Hace tiempo que una estúpida e insulsa canción de amor no me llenaba tanto. ¿Quién me iba a decir que volvería a caer? pero claro que no como una persona normal a la que le corresponden en todos los sentidos.No. Sino peor aún, a la estúpida que se tiene que conformar con los restos de lo que fue otro amor. Sí, esa soy yo a la que después de mucho tiempo en la penumbra de la soledad o mejor dicho en el goce de lo exquisito de la vida -sí, porque por lo menos no tenía dolores de cabeza- ahora es una víctima más de la más maravillosa y absurda cosa de la vida.
Y créeme hace mucho que no tenía esa sensación, hace mucho que no caía en la estupidez humana. Hace tiempo que no me reducía a un mensaje, a un pensamiento o a una palabra. Hace tiempo que una estúpida e insulsa canción de amor no me llenaba tanto. ¿Quién me iba a decir que volvería a caer? pero claro que no como una persona normal a la que le corresponden en todos los sentidos.No. Sino peor aún, a la estúpida que se tiene que conformar con los restos de lo que fue otro amor. Sí, esa soy yo a la que después de mucho tiempo en la penumbra de la soledad o mejor dicho en el goce de lo exquisito de la vida -sí, porque por lo menos no tenía dolores de cabeza- ahora es una víctima más de la más maravillosa y absurda cosa de la vida.
martes, 28 de enero de 2014
Déjame...
Déjame olvidarte por un momento,
estrellarme contra la Luna
Déjame escaparme por un segundo
y borrarte aunque sea con humo.
Déjame soñarte en
blanco y negro
como silencio de invierno.
Déjame darte un amuleto de rosas y no de esqueletos.sábado, 18 de enero de 2014
Un año más.
Después de un año y un par de días más, me atrevo a volver a esto, a volver a coger mi teclado y contar como me siento, contar quien soy y por qué estoy aquí. Sin duda ha pasado mucho tiempo y no pretendo que nadie me lea, no quiero ser guía de nadie e incluso a lo mejor me vuelvo a olvidar de quien soy y hago que pase otro año para escribir un entrada nueva; o a lo mejor resulta que se vuelve algo habitual, no lo sé. Mientras resuelvo mi duda, quiero vivir este momento, disfrutar que por fin fui valiente.
Os quiero hablar de la valentía, sí, de esa que nos muestran como dura e intocable, esa que nos hace valiosos a ojos de los demás, esa que se atreve a todo, esa que sin duda aprecias en los momentos más vulnerables.
Nunca me he caracterizado por ser muy valiente, o bueno nunca me he sentido muy valiente. Yo creía que la valentía era levantarse, gritar y luchar; no estoy muy equivocada, lo sé, pero ahora más que nunca pienso que la valentía es ser tú mismo, es levantarte sin pisar al otro, es gritar, sin callar al otro, es luchar por ti, por quien eres o por lo que pretendes ser. Ahora más que nunca me siento un poco más valiente y sé que cada día lo seré más, sé que mi valentía crecerá y se hará fuerte como debe ser, como siempre he soñado. No pido ser una super heroína solo pido ser capaz de de afrontar lo que hago y lo que digo.
Han pasado muchas cosas desde que escribí mi ultima y única entrada. Ha sido un año de locos, un año de cambios, de alegrías, de tristezas y todas esas cosas que son comunes cuando pasa el tiempo. Y creedme este año, realmente me ha enseñado mucho y espero que este que ha empezado valga la pena y me enseñe igual o más que el pasado.
Creo que acabare con mi pequeña entrada y aunque lo que pretendía era contar más cosas, pienso que mejor si lo cuento poco a poco, dicen que los mejores perfumes se sirven en envases pequeños. No es que mi vida sea algo maravillosa pero tendré que rellenar mis entradas con algo útil así que si es poco a poco seguro que habrán más.
Os quiero hablar de la valentía, sí, de esa que nos muestran como dura e intocable, esa que nos hace valiosos a ojos de los demás, esa que se atreve a todo, esa que sin duda aprecias en los momentos más vulnerables.
Nunca me he caracterizado por ser muy valiente, o bueno nunca me he sentido muy valiente. Yo creía que la valentía era levantarse, gritar y luchar; no estoy muy equivocada, lo sé, pero ahora más que nunca pienso que la valentía es ser tú mismo, es levantarte sin pisar al otro, es gritar, sin callar al otro, es luchar por ti, por quien eres o por lo que pretendes ser. Ahora más que nunca me siento un poco más valiente y sé que cada día lo seré más, sé que mi valentía crecerá y se hará fuerte como debe ser, como siempre he soñado. No pido ser una super heroína solo pido ser capaz de de afrontar lo que hago y lo que digo.
Han pasado muchas cosas desde que escribí mi ultima y única entrada. Ha sido un año de locos, un año de cambios, de alegrías, de tristezas y todas esas cosas que son comunes cuando pasa el tiempo. Y creedme este año, realmente me ha enseñado mucho y espero que este que ha empezado valga la pena y me enseñe igual o más que el pasado.
Creo que acabare con mi pequeña entrada y aunque lo que pretendía era contar más cosas, pienso que mejor si lo cuento poco a poco, dicen que los mejores perfumes se sirven en envases pequeños. No es que mi vida sea algo maravillosa pero tendré que rellenar mis entradas con algo útil así que si es poco a poco seguro que habrán más.
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