viernes, 25 de septiembre de 2015

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La cosa va de Amelie.
Los besos van de ladrones
y los espejos olvidan quien fuiste.

La cosa va de Amelie

Tan solo escribías en tu gran libreta blanca. Parecía que no hubiese una mañana, que solo te concentrabas en sus palabras.
Era extraño verte levantar la mirada de aquel papel. Solo observabas su explicación y pocas veces sonreías con sus bromas.
Ignorabas que en ese rincón de esa  insulsa habitación había alguien. Que en ese pequeño pupitre estaba ella.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Pequeño muñeco

Silvestres navíos de amor nos encontramos tu y yo.
Violentas palabras de cariño aparecieron sin pedirlo.
Como dos prisioneros de nuestro propio drama nos encontramos por el camino y nadie nos aviso del dolor, nadie nos advirtió del futuro, de las batallas caídas y las guerras perdidas. Nadie nos dijo que esto nos destruiría, que ahogaría aquel pequeño muñeco amante de nuestro corazón.
Sentada en su pupitre como cada mañana
ocultando tristezas que un día la desesperaban.
Silenciosos latidos saltan de su ser y suenan tambores del anochecer
y nace mi ilusión absurda de un noche estrellada que te observa como la Luna espía su alma.
Brisa de fuego que se funde con su piel y dibuja siluetas al amanecer

lunes, 2 de marzo de 2015

Un año después


Ha pasado un año desde que escribí aquella entrada en la que hablaba de que había caído, en la que había perdido mi cabeza y había conocido eso que mueve la vida y la tierra. Hace un año sabía perfectamente que todo había cambiado en mi, que estaba viviendo algo que podría terminar en felicidad o en una desgracia desgarradora; sabía que se abriría una parte de mi que ya nunca podría cerrar. Y un año después de lanzarme al vació aún sabiendo que podría fallar ese paracaídas que me aseguraron que tendría, sólo puedo decir una cosa:  wow.
Vaya onomatopeya más estúpida ¿no? pero qué más puedo decir después sentir que me derrumbaba, después de caer y caer una y otra vez. Ha sido un viaje largo, desastroso y funesto, aunque con muchas cosas que no cambiaría por nada del mundo. Sé perfectamente que he sido ingenua, patosa, arriesgada y soñadora, pero es que si no me arriesgaba nunca sabría si perdería o no. Ha sido un viaje que me ha consumido mucho y quizá el peor al que me he sometido. La mitad de gente que conozco no se adentraría en él, yo de hecho no lo tenía entre mis planes, pero seamos realistas... Las mejores cosas aparecen por casualidad.
Y creo que este pequeño viaje está llegando a su fin, o por lo menos eso es lo que parece, aunque nunca se sabe que te reparara la vida. Sea lo que sea, espero que salga ya el sol, que a pesar de que me ha enseñado mucho este episodio de mi vida, ya es hora de que haya algo más tranquilo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Huir

Creo que he olvidado el sentido.
Creo que he olvidado la pequeña posibilidad de que sí le haga feliz, que se hagan felices, que estén bien.
Creedme es duro pensar que ya no tienes cabida ahí, que todo ya ha terminado, que tienes que seguir adelante y olvidarte de lo que pudo haber sido; creedme que es difícil quedarte con los recuerdos, con los bonitos y tristes recuerdos que no cambiarías por nada en el mundo, obviamente, pero que ya no volverán porque él ha tomado una afligida y apenada decisión.
No es fácil levantarte y ver que lo que soñabas y deseabas está muriendo poco a poco, que lo que te ilusionó desaparece como un fachada de humo.

Intente huir de ese virus asfixiante, ese virus que sabías que recorrería mi cuerpo hasta exprimirlo tan fuerte que olvidaría quién soy, olvidaría su malicia, su encanto mágico, su mirada extraviada y su resultado desgarrador.
Ojalá hubiese podido huir a tiempo.

domingo, 2 de febrero de 2014

¡Estupidez humana!

Y ahí estaba yo, sin decir nada, con la mirada perdida como si hubiese algo en lo que pensar, como si mi vida se redujese a pensar, como si no hubiese nada más que hacer que pensar en simples estupideces de gente inmadura con tristes sentimientos; y consolándome con melancólicas canciones, bueno eso era lo que yo pensaba, estaba convencida de que me ayudarían a pasar tal trago.

Y créeme hace mucho que no tenía esa sensación, hace mucho que no caía en la estupidez humana. Hace tiempo que no me reducía a un mensaje, a un pensamiento o a una palabra. Hace tiempo que una estúpida e insulsa canción de amor no me llenaba tanto. ¿Quién me iba a decir que volvería a caer? pero claro que no como una persona normal a la que le corresponden en todos los sentidos.No. Sino peor aún, a la estúpida que se tiene que conformar con los restos de lo que fue otro amor. Sí, esa soy yo a la que después de mucho tiempo en la penumbra de la soledad o mejor dicho en el goce de lo exquisito de la vida -sí, porque por lo menos no tenía dolores de cabeza- ahora es una víctima más de la más maravillosa y absurda cosa de la vida.