Y en este momento absurdo de la noche no hay más que decir.
Podría escribir mil palabras, intentando explicar que te echo de menos, que no soporto sentirme lejos, pero tampoco soporto saber que sigo esperándote, que estoy sola y que solo me quedo yo. Podría escribir historias de efímeros amantes de un atardecer, podría estudiar cada segundo que pase pensando lo que podríamos ser y por supuesto podría despegar en una nave de fantasía con mil sentimientos. Claro que podría hacerlo. Podría culparte de todo: del fracaso, del dolor, de las alegrías, de los llantos, de las ilusiones; podría escapar pensando que todo murió. Y podría pasarme la vida entera así. ¿Qué más da?
Podría odiarte. Podría amarte. Podrías dejarte en cenizas acurrucado en ese cofre violeta de desamor. Nadie diría nada, porque ahí es donde tienes que estar. Lejos, guardado, oculto, enterrado, perdonado, viajante en el olvido, en lo que nunca te dije y en lo que ya sabes pero solo quieres ignorar. Porque es fácil y cómodo quedarse donde estás.
sábado, 26 de diciembre de 2015
miércoles, 23 de diciembre de 2015
Huyes.
Y lo sabías.
Lo sabías perfectamente.
No solo era imaginación mía.
No estoy tan loca como para imaginar todo el tiempo cosas que no pueden ser. Porque esas cosas se notan, se sienten.
Y lo sabías.
Y tú también lo notaste.
Pero sé perfectamente que nunca lo dirás, que nunca harás nada para que yo pueda soñar contigo y que aparezcas en otro sitio distinto al de mis fantasías absurdas.
Y lo sabías.
Sabías que actuaríamos así, como si nada pasase.
Sabías que te buscaría fácilmente pero que no me atrevería a hacer nada, que cualquier ficha que moviese sería delatadora.
Y huyes como si nada pasase; pero lo sabes y de vez en cuando en tu mente aparece como un niño jugando al escondite, porque lo sabes.
Y lo sabías.
Lo sabías perfectamente.
No solo era imaginación mía.
No estoy tan loca como para imaginar todo el tiempo cosas que no pueden ser. Porque esas cosas se notan, se sienten.
Y lo sabías.
Y tú también lo notaste.
Pero sé perfectamente que nunca lo dirás, que nunca harás nada para que yo pueda soñar contigo y que aparezcas en otro sitio distinto al de mis fantasías absurdas.
Y lo sabías.
Sabías que actuaríamos así, como si nada pasase.
Sabías que te buscaría fácilmente pero que no me atrevería a hacer nada, que cualquier ficha que moviese sería delatadora.
Y huyes como si nada pasase; pero lo sabes y de vez en cuando en tu mente aparece como un niño jugando al escondite, porque lo sabes.
Y lo sabías.
lunes, 16 de noviembre de 2015
Revólver
Noches consumidas por barriles de cerveza fría.
Tú. Detrás de la barra sosteniendo aquella sonrisa maldita.
Tú. Detrás de la barra sosteniendo aquella sonrisa maldita.
Acostumbrada a hundirte en esa taberna a medio consumir, acostumbrada a cumplidos y hombres que solo esperaban una sonrisa para conseguirte como trofeo.
Tú. Combinada entre las melodías, balanceando caderas con canciones de medianoche, alimentando suspiros de pequeños Cupidos clavados en copas vacías.
¿Dónde escondías el revolver?
Nadie te contó dónde estaba el mapa con la cruz del pirata. Nadie te dijo que yo te observaba en mi rincón matinal.
Tú. Absurda en ese escenario, atea de fantasmas e ignorante de mis voces.
¿Cuándo pensabas sacarlo?
Tú. Combinada entre las melodías, balanceando caderas con canciones de medianoche, alimentando suspiros de pequeños Cupidos clavados en copas vacías.
¿Dónde escondías el revolver?
Nadie te contó dónde estaba el mapa con la cruz del pirata. Nadie te dijo que yo te observaba en mi rincón matinal.
Tú. Absurda en ese escenario, atea de fantasmas e ignorante de mis voces.
¿Cuándo pensabas sacarlo?
domingo, 11 de octubre de 2015
¿"Normal"?
A lo mejor sí soy corriente. A lo mejor, lo que intento tapar es mi "normalidad". Es posible que sea más común de lo que intento aparentar. Es probable, que mis miseras reacciones sean otro comportamiento establecido en el ser humano, que soy igual de predecible y analizable que los otros. Puede ser, que ese intento de parecer más misteriosa, más alejada del lo usual sea un intento fallido. Al parecer, está todo pronosticado y marcado, tanto por nuestra cultura, como por nuestra fisionomía. No me puedo salvar de los sentimientos, ni puedo parecer más consciente u objetiva porque soy una más. Porque me hundo en el fango de la sociedad, del planeta, de la gente...
A lo mejor, no puedo escapar de esto que se llama normalidad.
Creo que podría dejar esta entrada así, simplemente diciendo que soy rarisimamente normal y ya está. Aunque también creo que podría completar preguntándome qué es esa normalidad o mejor qué es ser raro. Pero sonaría absurdo y sería rebuscar entre harapos perdidos, entre recortes de explicaciones aparentemente muy profundas y trascendentes, así que por qué seguir algo que no podemos definir, algo que no se puede establecer porque no sabemos nada, no sabemos que es lo normal o que es lo anormal. Porque intentamos ser normales pero a la vez queremos originalidad y rareza, y al final somos tan poco auténticos en nuestro extraño mundo individual que se derrumba cada dos por tres, por eso solo buscamos excusas para alejarnos, aunque sabemos que cuanto más lo hagamos más cerca estamos de parecer pequeñas marionetas en nuestro enigmático mundo.
A lo mejor, no puedo escapar de esto que se llama normalidad.
Creo que podría dejar esta entrada así, simplemente diciendo que soy rarisimamente normal y ya está. Aunque también creo que podría completar preguntándome qué es esa normalidad o mejor qué es ser raro. Pero sonaría absurdo y sería rebuscar entre harapos perdidos, entre recortes de explicaciones aparentemente muy profundas y trascendentes, así que por qué seguir algo que no podemos definir, algo que no se puede establecer porque no sabemos nada, no sabemos que es lo normal o que es lo anormal. Porque intentamos ser normales pero a la vez queremos originalidad y rareza, y al final somos tan poco auténticos en nuestro extraño mundo individual que se derrumba cada dos por tres, por eso solo buscamos excusas para alejarnos, aunque sabemos que cuanto más lo hagamos más cerca estamos de parecer pequeñas marionetas en nuestro enigmático mundo.
viernes, 25 de septiembre de 2015
La cosa va de Amelie
Tan solo escribías en tu gran libreta blanca. Parecía que no hubiese una mañana, que solo te concentrabas en sus palabras.
Era extraño verte levantar la mirada de aquel papel. Solo observabas su explicación y pocas veces sonreías con sus bromas.
Ignorabas que en ese rincón de esa insulsa habitación había alguien. Que en ese pequeño pupitre estaba ella.
Era extraño verte levantar la mirada de aquel papel. Solo observabas su explicación y pocas veces sonreías con sus bromas.
Ignorabas que en ese rincón de esa insulsa habitación había alguien. Que en ese pequeño pupitre estaba ella.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Pequeño muñeco
Silvestres navíos de amor nos encontramos tu y yo.
Violentas palabras de cariño aparecieron sin pedirlo.
Como dos prisioneros de nuestro propio drama nos encontramos por el camino y nadie nos aviso del dolor, nadie nos advirtió del futuro, de las batallas caídas y las guerras perdidas. Nadie nos dijo que esto nos destruiría, que ahogaría aquel pequeño muñeco amante de nuestro corazón.
Violentas palabras de cariño aparecieron sin pedirlo.
Como dos prisioneros de nuestro propio drama nos encontramos por el camino y nadie nos aviso del dolor, nadie nos advirtió del futuro, de las batallas caídas y las guerras perdidas. Nadie nos dijo que esto nos destruiría, que ahogaría aquel pequeño muñeco amante de nuestro corazón.
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