martes, 12 de marzo de 2019


Ruido constate ruido.
Palabras, voces, música y melodías. A penas escapamos de aquel ruido  producto de nuestro día a día, de nuestro sistema, de nuestro aparente desarrollo.
Gritos de paz y otros de guerra. Gritos de miedos y otros de placer. Gritos de grandeza, mientras hay otros de desesperadamente piden piedad.
Grandes y pequeños, amos y esclavos; dominante domina al dominado. Dominados de unos y amos de otros.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Él

Se esconde en su chaleco de niño infame.
A lo mejor no tiene malicia, de hecho no creo que la tenga.
Seductor es su acusación. Y es consciente de ello.
Se mira al espejo y no se ve frágil.
Es posible que es sea sólo mi simple percepción. Pero, sin embargo, su posición lo delata.


Pendiente de caricias. Placer por placer entre estímulos y sentidos.
Entre esferas de suspiros jadeantes

miércoles, 11 de enero de 2017

Egoísmo

Envenenado de odio, chaparro.
Solo y atormentado en la nieve,
te encontrabas enterrado por el dominio del hombre, por el poder inmundo.
Absurda desgracia de aquellos a los que sometes.
Los que se esconden entre hogueras a medio consumir por miedo a morir congelados.
Escupes egoísmo, falso amigo, y sólo me llenas de asco y repugnancia.
Ojalá, no tientes al miedo, porque es tu peor enemigo. Hay quien dice que tu posible aliado, es verdad, pero yo no confiaría en los monstruos de cara sonriente.

lunes, 26 de diciembre de 2016

Léeme lo que yo te escribiré

Intento dibujarla en mi mente. Recordando sus movimientos y sus palabras perdidas. Intento comprender sus melodías, cada entonación que hasta ahora era incomprensible...
Y la observo en la ausencia, la busco entre líneas de versos rotos. Imagino su aliento en mi frente, sus manos rozando mi alma.
Y me doy cuenta que suelo pedirle mucho al corazón, sin darme cuenta que tan solo es un músculo demasiado ocupado con sus latidos, como para tener tiempo de padecer por amor.

Abu

Sí señora! Ese era tu reclamo.

Me gustan sus ojos, sus verdes ojos. Son grandes y vivos. Su sonrisa, las carcajadas son indiscutibles. Por supuesto, ese humor de la familia. Y como olvidar los chismes.

Tu fuerza es indiscutible, tu valentía en la vida es impredecible. Y te agradezco todo, porque a pesar de todas las cosas, siempre me recibes con una sonrisa y con tu cariño. Es imposible tenerte rencor, porque por encima de todo eres mi “abu”, mi “ubita”. La mujer más increíble de mi vida.

Si desgranáramos cada virtud y cada cosa buena que le das a tu familia, este escrito sería interminable. Espero poder volverte a repetir, lo maravillosa que eres, pero esta vez a la cara, dándote un abracito y mirándote a los ojos.


Gracias Abu.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Eso

Y sí.
Nos fijamos en aquello que destaca, en ello que nos llama la atención.
Nos encanta lo 'misterioso', lo profano, lo prohibido. Lo que nos sacia con una sonrisa picara.
Nos vuelve locos ese deseo, ese descontrol que nos muestra, aunque posiblemente por dentro este más controlado que nosotros mismos. A lo mejor somos más prohibidos y caprichosos que aquello en lo que nos fijamos.
Esperamos constantemente respuestas de ello. Nos enloquecemos
Nos obsesionamos, fascinamos de su encanto. Nos convertimos en insaciables sodomitas de su aliento

lunes, 5 de septiembre de 2016

Carpintero

Carpintero de nieve.
Odioso umbral de madera que cortabas en aquella mañana de octubre.
Creías que el viento podría ocultar el serrín de tu musa esculpida.
Pero olvidabas que el otoño no perdona.
Y el ocaso termina cumpliendo sus deudas.

viernes, 8 de abril de 2016

Maldito folio en blanco

Maldito folio en blanco.

Llantos perdidos de hojas despistadas.


Maldito folio en blanco.


Barreras de murmullos con historias inventadas


Maldito folio en blanco.


Entrañas desgarradas y vertidas como estirados.


Maldito folio en blanco.


Verbos impersonales de voces arrinconadas.


Maldito folio en blanco.


Respuestas negativas a multiplicaciones infinitas.


Grises de esperanza y tristezas penetradas.

Caparazones de esmeraldas y hojas despistadas.
Malditas palabras que se escapan en una tarde lluviosa de septiembre.
Malditos grises de esperanza, de tristezas penetradas, de vientos sin rumbo y hojas despintadas.
¿Cómo recuperar lo que creía y seguir creyendo en lo perdido?

sábado, 26 de diciembre de 2015

Fácil ser tú.

Y en este momento absurdo de la noche no hay más que decir.
Podría escribir mil palabras, intentando explicar que te echo de menos, que no soporto sentirme lejos, pero tampoco soporto saber que sigo esperándote, que estoy sola y que solo me quedo yo. Podría escribir historias de efímeros amantes de un atardecer, podría estudiar cada segundo que pase pensando lo que podríamos ser y por supuesto podría despegar en una nave de fantasía con mil sentimientos. Claro que podría hacerlo. Podría culparte de todo: del fracaso, del dolor, de las alegrías, de los llantos, de las ilusiones; podría escapar pensando que todo murió. Y podría pasarme la vida entera así. ¿Qué más da?
Podría odiarte. Podría amarte. Podrías dejarte en cenizas acurrucado en ese cofre violeta de desamor. Nadie diría nada, porque ahí es donde tienes que estar. Lejos, guardado, oculto, enterrado, perdonado, viajante en el olvido, en lo que nunca te dije y en lo que ya sabes pero solo quieres ignorar. Porque es fácil y cómodo quedarse donde estás.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Huyes.

Y lo sabías.
Lo sabías perfectamente.
No solo era imaginación mía.
No estoy tan loca como para imaginar todo el tiempo cosas que no pueden ser. Porque esas cosas se notan, se sienten.
Y lo sabías.
Y tú también lo notaste.
Pero sé perfectamente que nunca lo dirás, que nunca harás nada para que yo pueda soñar contigo y que aparezcas en otro sitio distinto al de mis fantasías absurdas.
Y lo sabías.
Sabías que actuaríamos así, como si nada pasase.
Sabías que te buscaría fácilmente pero que no me atrevería a hacer nada, que cualquier ficha que moviese sería delatadora.
Y huyes como si nada pasase; pero lo sabes y de vez en cuando en tu mente aparece como un niño jugando al escondite, porque lo sabes.
Y lo sabías.

lunes, 16 de noviembre de 2015

Revólver

Noches consumidas por barriles de cerveza fría.
Tú. Detrás de la barra sosteniendo aquella sonrisa maldita. 
Acostumbrada a hundirte en esa taberna a medio consumir, acostumbrada a cumplidos y hombres que solo esperaban  una sonrisa para conseguirte como trofeo.
Tú. Combinada entre las melodías, balanceando caderas con canciones de medianoche, alimentando suspiros de pequeños Cupidos clavados en copas vacías.
¿Dónde escondías el revolver?
Nadie te contó dónde estaba el mapa con la cruz del pirata. Nadie te dijo que yo te observaba en mi rincón matinal.
Tú. Absurda en ese escenario, atea de fantasmas e ignorante de mis voces.
¿Cuándo pensabas sacarlo?


domingo, 11 de octubre de 2015

¿"Normal"?

A lo mejor sí soy corriente. A lo mejor, lo que intento tapar es mi "normalidad". Es posible que sea más común de lo que intento aparentar. Es probable, que mis miseras reacciones sean otro comportamiento establecido en el ser humano, que soy igual de predecible y analizable que los otros. Puede ser, que ese intento de parecer más misteriosa, más alejada del lo usual sea un intento fallido. Al parecer, está todo pronosticado y marcado, tanto por nuestra cultura, como por nuestra fisionomía. No me puedo salvar de los sentimientos, ni puedo parecer más consciente u objetiva porque soy una más. Porque me hundo en el fango de la sociedad, del planeta, de la gente...
A lo mejor, no puedo escapar de esto que se llama normalidad.

Creo que podría dejar esta entrada así, simplemente diciendo que soy rarisimamente normal y ya está. Aunque también creo que podría completar preguntándome qué es esa normalidad o mejor qué es ser raro. Pero sonaría absurdo y sería rebuscar entre harapos perdidos, entre recortes de explicaciones aparentemente muy profundas y trascendentes, así que por qué seguir algo que no podemos definir, algo que no se puede establecer porque no sabemos nada, no sabemos que es lo normal o que es lo anormal. Porque intentamos ser normales pero a la vez queremos originalidad y rareza, y al final somos tan poco auténticos en nuestro extraño mundo individual que se derrumba cada dos por tres, por eso solo buscamos excusas para alejarnos, aunque sabemos que cuanto más lo hagamos más cerca estamos de parecer pequeñas marionetas en nuestro enigmático mundo.

viernes, 25 de septiembre de 2015

***

La cosa va de Amelie.
Los besos van de ladrones
y los espejos olvidan quien fuiste.

La cosa va de Amelie

Tan solo escribías en tu gran libreta blanca. Parecía que no hubiese una mañana, que solo te concentrabas en sus palabras.
Era extraño verte levantar la mirada de aquel papel. Solo observabas su explicación y pocas veces sonreías con sus bromas.
Ignorabas que en ese rincón de esa  insulsa habitación había alguien. Que en ese pequeño pupitre estaba ella.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Pequeño muñeco

Silvestres navíos de amor nos encontramos tu y yo.
Violentas palabras de cariño aparecieron sin pedirlo.
Como dos prisioneros de nuestro propio drama nos encontramos por el camino y nadie nos aviso del dolor, nadie nos advirtió del futuro, de las batallas caídas y las guerras perdidas. Nadie nos dijo que esto nos destruiría, que ahogaría aquel pequeño muñeco amante de nuestro corazón.
Sentada en su pupitre como cada mañana
ocultando tristezas que un día la desesperaban.
Silenciosos latidos saltan de su ser y suenan tambores del anochecer
y nace mi ilusión absurda de un noche estrellada que te observa como la Luna espía su alma.
Brisa de fuego que se funde con su piel y dibuja siluetas al amanecer

lunes, 2 de marzo de 2015

Un año después


Ha pasado un año desde que escribí aquella entrada en la que hablaba de que había caído, en la que había perdido mi cabeza y había conocido eso que mueve la vida y la tierra. Hace un año sabía perfectamente que todo había cambiado en mi, que estaba viviendo algo que podría terminar en felicidad o en una desgracia desgarradora; sabía que se abriría una parte de mi que ya nunca podría cerrar. Y un año después de lanzarme al vació aún sabiendo que podría fallar ese paracaídas que me aseguraron que tendría, sólo puedo decir una cosa:  wow.
Vaya onomatopeya más estúpida ¿no? pero qué más puedo decir después sentir que me derrumbaba, después de caer y caer una y otra vez. Ha sido un viaje largo, desastroso y funesto, aunque con muchas cosas que no cambiaría por nada del mundo. Sé perfectamente que he sido ingenua, patosa, arriesgada y soñadora, pero es que si no me arriesgaba nunca sabría si perdería o no. Ha sido un viaje que me ha consumido mucho y quizá el peor al que me he sometido. La mitad de gente que conozco no se adentraría en él, yo de hecho no lo tenía entre mis planes, pero seamos realistas... Las mejores cosas aparecen por casualidad.
Y creo que este pequeño viaje está llegando a su fin, o por lo menos eso es lo que parece, aunque nunca se sabe que te reparara la vida. Sea lo que sea, espero que salga ya el sol, que a pesar de que me ha enseñado mucho este episodio de mi vida, ya es hora de que haya algo más tranquilo.

jueves, 11 de diciembre de 2014

Huir

Creo que he olvidado el sentido.
Creo que he olvidado la pequeña posibilidad de que sí le haga feliz, que se hagan felices, que estén bien.
Creedme es duro pensar que ya no tienes cabida ahí, que todo ya ha terminado, que tienes que seguir adelante y olvidarte de lo que pudo haber sido; creedme que es difícil quedarte con los recuerdos, con los bonitos y tristes recuerdos que no cambiarías por nada en el mundo, obviamente, pero que ya no volverán porque él ha tomado una afligida y apenada decisión.
No es fácil levantarte y ver que lo que soñabas y deseabas está muriendo poco a poco, que lo que te ilusionó desaparece como un fachada de humo.

Intente huir de ese virus asfixiante, ese virus que sabías que recorrería mi cuerpo hasta exprimirlo tan fuerte que olvidaría quién soy, olvidaría su malicia, su encanto mágico, su mirada extraviada y su resultado desgarrador.
Ojalá hubiese podido huir a tiempo.

domingo, 2 de febrero de 2014

¡Estupidez humana!

Y ahí estaba yo, sin decir nada, con la mirada perdida como si hubiese algo en lo que pensar, como si mi vida se redujese a pensar, como si no hubiese nada más que hacer que pensar en simples estupideces de gente inmadura con tristes sentimientos; y consolándome con melancólicas canciones, bueno eso era lo que yo pensaba, estaba convencida de que me ayudarían a pasar tal trago.

Y créeme hace mucho que no tenía esa sensación, hace mucho que no caía en la estupidez humana. Hace tiempo que no me reducía a un mensaje, a un pensamiento o a una palabra. Hace tiempo que una estúpida e insulsa canción de amor no me llenaba tanto. ¿Quién me iba a decir que volvería a caer? pero claro que no como una persona normal a la que le corresponden en todos los sentidos.No. Sino peor aún, a la estúpida que se tiene que conformar con los restos de lo que fue otro amor. Sí, esa soy yo a la que después de mucho tiempo en la penumbra de la soledad o mejor dicho en el goce de lo exquisito de la vida -sí, porque por lo menos no tenía dolores de cabeza- ahora es una víctima más de la más maravillosa y absurda cosa de la vida.

martes, 28 de enero de 2014

Déjame...

Déjame olvidarte por un momento,
estrellarme contra la Luna
Déjame escaparme por un segundo
y borrarte aunque sea con humo.

Déjame soñarte en blanco y negro
como silencio de invierno.
Déjame darte un amuleto de rosas y no de esqueletos.